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Koruño, Legado de Hércules

Después del viaje a Londres y unas semanas de infarto aprovecho este ratito para hablaros de un proyecto audiovisual en el que estoy participando. Gracias a la genialidad de Erica Esmorís y Dani López se está gestando en A Coruña el documental Koruño, Legado de Hércules.

En ésta pequeña gran producción, algunos de los mejores cómicos de la ciudad, como Gari, David Perdomo, Isabel Risco, Pedro Brandariz, y otras figuras locales como Xurxo Souto, participan desinteresadamente en la verdadera historia de la jerga de barrio de la ciudad, el famoso Koruño.

Hace unas semanas recibí una llamada de Dani López diciéndome que estaba preparando una nueva producción y que quería utilizar una canción como banda sonora. Me dijo: “Creo que eres el mejor para interpretarla” y me envió un enlace. Resulta que era mi canción “Bu, neno, es lo que hay” con lo que lleno de ilusión grabé una versión para el documental y una pequeña participación en el video.

Actualmente quedan ya muy pocos días de rodaje y pronto entrará en postproducción. La presentación en sociedad, aún sin fecha fija, promete ser espectacular.

El fenómeno ha estallado y en Facebook ya hay un grupo de más de 4000 personas que adoran las poquitas perlas que ya se han filtrado de Koruño, Legado de Hércules.

Para la gente de fuera de Coruña, os resultará casi ininteligible, pero aquí está resultando un auténtico fenómeno social.

Viaje a UK, día 9: De Camden al cielo

Último día completo en la isla de los bichos raros que hablan inglés. Y hablando de bichos raros, hoy pasamos la mañana en el mercado de los horrores, Camden Town, uno de los lugares más extraños y peculiares de la ciudad.

Se trata de un barrio lleno de tiendas y puestos de lo más variopinto, en el que los peinados futuristas se mezclan con corsés, látigos, gabardinas de cuero y restaurantes chinos. Tiendas de antigüedades, salas de conciertos con los últimos modelos en lencería a la venta, souvenires londinenses, tiendas para heavys, tiendas para punkis, tiendas para frikis, tiendas para emos y arte, mucho arte callejero por todas partes.

Compramos regalitos para la familia y comimos una hamburguesa en un restaurante argentino. Por cierto, el camarero nos dijo: “Che, ustedes son re-gallegos, verdad? De Ourense por lo menos!!” Me dejó flipado.

Por la tarde hicimos una ruta relámpago en autobús por los puntos más típicos de la ciudad: Big Ben, Abadía de Westmister, Palacio, Torre de Londres…esas cositas sin importancia. Pies, piernas, rodillas y otras piezas del puzzle que forman mi cuerpo se descomponían por momentos.

Llegamos a las 19:20 a un pub cercano al hotel donde nos quedamos a disfrutar de un auténtico partido de futbol de la selección inglesa en el Mundial, junto con su afición. Aquí la gente vive el futbol de una forma muy intensa y a pesar del empate, los cánticos en el pub no cesaron.

Nos quedaban pocas horas de este último día y, aunque barajamos la opción de salir a tomar algo, al final nos quedamos en el mismo pub donde vimos el partido, hasta la madrugada, discutiendo sobre lo divino y lo humano. Esta noche tocamos temas como el acceso a la educación, la definición de la palabra culto y cultura, como pueden las drogas blandas afectar al proceso creativo y si una persona define los pilares básicos de su personalidad en los primeros años de vida. Casi nada para nuestra última noche por estas tierras.

Como colofón, brindamos por un viaje redondo y dimos por finiquitada la noche y el debate. Tras la tormenta, siempre llega la calma.

Mañana por la mañana nos pegaremos el último gran desayuno y al mediodía partiremos hacia el aeropuerto para terminar este periplo.

Viaje a UK, día 8: We Will Rock You, Tate!

Es viernes por la noche y mis pies parecen los de un dibujo animado, rojos e hinchados. Estoy completamente destrozado después del palizón de estos días, pero hoy ha sido un día absolutamente redondo.

Comencé agotando mis fuerzas dando un paseo por Oxford Street, una de las calles de tiendas para ricos, donde me compré dos Blu-ray muy baratitos (El Club de la Lucha y Braveheart). Desayuné sentado en un sofá de una cafetería, disfrutando de un capuccino y un comic que compré en una tienda de segunda mano en Portobello ayer (olvidé mencionarlo en la entrada anterior).

Al mediodía me junté con mis compis y nos fuimos al nuevo hotel (el último del viaje). Comimos en un turco y salimos con la lengua en llamas, de lo que picaba todo.

Por la tarde visitamos la Catedral de Saint Paul y el Tate, es decir, el Museo de Arte Moderno y pudimos apreciar la belleza oculta de los objetos cotidianos…bah, ahora en serio, había cosas muy interesantes y otras completamente absurdas. Estoy muy cabreado con dos autores de dos cuadros allí expuestos. El primero es un cuadro en blanco, rajado por la mitad por un cuchillo. Nada más. El segundo es un espejo. Simplemente eso, un espejo, y lleva por título “unlimited canvas”…no comments.

Aún así, es un sitio peculiar donde puedes encontrarte con exposiciones interesantes, como una que había sobre fotografía voyeur, que me llamó mucho la atención. El problema llegó antes de abandonar el edificio y cuando digo problema, me refiero a mi estómago. El pobre decidió que lo estaba machacando mucho este viaje y decidió tomar cartas en el asunto. Utilizando las palabras de un amante de las grandes corporaciones que me acompaña en este vieje: “Se está librando la batalla final en mi estómago. Espero que ganen los buenos, porque sinó…”

No entro en detalles y os cuento lo mejor del día y probablemente, lo mejor del viaje: ¡Fuimos a un musical! No fue el Rey León, que era mi preferencia, pero fue We Will Rock You, el musical basado en las canciones de Queen. Os aseguro que fueron las 50 libras mejor gastadas de mi vida. Mereció la pena cada pence gastado.

Se trata de un espectáculo de música, baile, luz, sonido, voces perfectas y proyecciones audiovisuales. Si me había quedado sorprendido con Chicago cuando estuve en Nueva York, este musical le da mil vueltas. IM-PRE-SI-O-NAN-TE. No paséis a mejor vida sin ver un musical en Londres, people.

Salimos muy tarde del teatro y decidimos ir a cenar rápidamente a Chinatown. Llegamos en poco tiempo y nos  ”metieron” (literalmente) en un vietnamita. Pedimos “algo con arroz” y salimos corriendo a coger el metro antes de las 12 de la nuit. De repente, me di cuenta de que llevabamos exactamente una semana de viaje, porque hace una semana, el viernes pasado, estábamos en ese mismo tren viajando en esa misma dirección, recién estrenado nuestro pequeño trip.

Mañana toca Candem Town por la mañana, para los regalitos obligados. Por la tarde, monumentos typical london y el partido de futbol Inglaterra-EEUU en un pub lleno de ingleses borrachos (seguro que es toda una experiencia). Queda un día de viaje, ¡aprovechémoslo!

Viaje a UK, día 7: Compré en Portobello los clavos de mi cruz

La palabra clave de hoy fue: patear. Me levanté como una rosa y decidí dejarme llevar en metro hasta Notting Hill y Portobello, dos de los famosos mercados de la ciudad. Me pasé más de tres horas caminando por sus calles, escuchando el nuevo disco de Sabina, viendo los puestos de antigüedades y sacando fotos “robadas” a la gente. Estoy haciendo una colección de caras londinenses que espero enseñaros pronto.

Al mediodía, cansado de caminar, comí en un italiano cerca de los Royal Garden. Al acabar me puse a pasear por ellos y saqué montones de fotografías a las ardillas, que la hay a patadas y además se acercan a la gente. Recorrí los Royal Garden hasta Hyde Park, escuchando bandas sonoras en el ipod y fotografiando todo lo que me encontraba.

A media tarde me reuní con el resto de la comitiva y fuimos todos al Museo Británico. Es un edificio fabuloso lleno de antigüedades de todas partes del mundo y sus cartelitos explicativos correspondientes. Allí uno se puede encontrar con el Partenón griego, o con la Piedra Rossetta, que sirvió para traducir los jeroglíficos egipcios (menos mal que no hace falta una piedra así para los autodefinidos del periódico…).

Después del  British fuimos a cenar a Candem Town, el otro famoso (y bizarro) mercadillo londinense. Llegamos cuando todo estaba cerrando, por lo que vamos a repetir el sábado por la mañana. Es la zona más extraña de toda la ciudad, donde te encuentras a los humanos más raros de todo el planeta, juntos y amor y compañía. Espero poder sacar muchas fotos el sábado para ilustrar mis palabras.

De noche, caí rendido y no pude escribir hasta ahora mismo, viernes noche. Y aún me queda el capítulo de hoy viernes, así que vamos a ello…

VIAJE A UK, día 6: Migrañas londinenses

Hoy tuve mi primer “día libre” para vagar sin rumbo por Londres. Como estaba un poco perdido decidí salir en la boca de Metro más céntrica que encontré. Me pasé la mañana recorriendo la zona de Trafalgar Square, Oxford Square etc… mucha tienda española, por cierto. O mejor dicho, mucha tienda del tito Amancio Ortega.

Aproveché mi soledad para hacer alguna que otra cosa friki, como entrar en la Apple Store de Regent Street y jugar un poquito con el iPad.

Al mediodía me empezó a doler la cabeza un montón. Suerte que en Inglaterra, las farmacias son como pequeños supermercados que hay cada pocas calles. Entré en una y compré paracetamol. Pero la migraña no cesó.

A pesar de la cabeza, cogí el metro hasta White City, para entrar en la BBC y tratar de ver el recinto en una visita guiada. El problema es que no se pueden solicitar citas en el propio edificio, sino que hay que solicitarlas antes vía web. Para la próxima, planificaré mejor el viaje, ¡maldita sea!

Entre el dolor de cabeza, el hambre y la frustración por no poder ver la tele por dentro, me metí en lo que me pareció un centro comercial a comer algo. Me pareció por fuera un centro comercial, pero por dentro resultó ser el centro comercial más grande de Londres: Westfield. Tan grande que a la entrada hay varias pantallas táctiles que te ayudan a hacer un itinerario por el centro para llegar, sin perderte, a las tiendas que buscas.

Además, tiene unos cines nuevecitos del trinque y tuve la idea feliz de entrar a ver una peli, porque en ese momento mi cabeza estaba a punto de estallar y necesitaba oscuridad. Total, que entré a ver Iron Man 2, que la tenía pendiente. Peor que la primera, pero no tan malísima como me habían dicho.

La cuestión es que la cabeza cesó y llegó la mejor parte del día que fue visitar a unos viejos amigos de facultad, que llevan cuatro años viviendo en Londres, casadetes  y esperando un retoño (que como dijo él, está al 95% downloaded). Cenamos chino para llevar en su piso de Greenwich y finalmente cayó la noche.

Mañana por la tarde toca visita larga al Museo Británico. Por la mañana…ahh, quién sabe.

Viaje a UK, día 5: Gente lista

Oxford

Hoy ha sido un día de mucha carretera otra vez, pero el último al volante del Focus gris. Hemos salido temprano de Monmouth rumbo a la ciudad de los listos, Oxford. Tardamos mucho en llegar, por la lluvia y el tráfico, pero mereció la pena.

Os sonará extraño, pero no entramos en ningún museo, ninguna facultad, ningún monumento famoso ni nada. Simplemente llegamos, comimos, paseamos un poco y nos tomamos un capuccino en una cafetería. El caso es que no me hizo falta entrar en ningún sitio para darme cuenta de que Oxford tiene que ser un lugar fantástico para vivir y estudiar. Se respiraba cultura en cada esquina. Por todas partes veías alumnos con su traje de graduación (es obligatorio que lo lleven para realizar exámenes) y profesores con toga. La arquitectura, casas bajas, facultades y museos con columnas enormes, y el color marrón mezclado con el gris del cielo, aderezado con lluvia, no se…me pareció el Santiago de Compostela inglés.

Miento cuando digo que no entramos en ningún sitio. Lo cierto es que entramos en una librería…y que librería! La más grande que he visto en mi vida. 160.000 libros en tres plantas gigantescas, con una cafetería interior y montones de empleados gustosos de atenderte. Me dejó flipado y pensé en que esto sería el paraíso de la gente que lee igual que respira.

Hicimos bromas sobre lo lista que parece la gente de Oxford…”Mira, ahí va un listo! Que listo!! Ponga un listo de Oxford en su grupo de amigos y elevará el coeficiente intelectual global de la pandilla…”

Salimos de Oxford con lluvia y llegamos a Londres con el cielo azul. El Focus gris nos dijo adiós desde la puerta del garaje de la empresa de renting y nos lanzamos de nuevo al añorado metro looking for el nuevo hotel, en el que estaremos tres noches.

Se trata de una guest house en la zona de Chelsea y aunque es un pelín peor que los anteriores, no está nada mal (para ser Londres). Como teníamos tiempo, una parte de la comitiva salimos por la tarde a hacer un tour rápido por la zona centro y vimos, en dos patadas, el Big Ben, el río, el pirulo este corporativo y banquero y  Trafalgar Square.

Por cierto, en Trafalgar Square estaban proyectando en una pantalla gigantesca opera, y la plaza estaba completamente abarrotada de jovenes y viejos, escuchando calladitos la función. En España esto está al a orden del día, ¿verdad?

Todavía no tengo planificado que haré mañana, pero uno de mis objetivos es ir a la BBC. Ya se que soy un friki, pero si en NY estuve en la NBC, no puedo dejar de intentar pasarme por la sede de la tele inglesa.

Os cuento en el próximo post.

VIAJE A UK, DÍA 4: Muchas millas, debates y kebabs

La primera experiencia nueva del día de hoy fue probar un clásico y genuino Full English Breakfast en el hotel, que me decepcionó bastante, aunque nos mantuvo sin hambre hasta bien entrada la tarde. Además, pasó una cosa muy curiosa y es que en el hotel nos dijeron que costaba 6 pounds pero al hacer el check-out no nos cobraron el desayuno. Así que hicimos un sinpa sin querer.

Salimos de Averdovey temprano, no sin antes vivir un momento Benny Hill, cuando creimos ver a lo lejos que un policía estaba multando nuestro coche. Echamos a correr como locos cruzando el pequeño paseo marítimo, gritando “excuse meeeeee!! don’t do that!!!” y al final resulta que era un paisano leyendo un mapa al lado de nuestro coche. Risas y pulmones quemados.

Viajamos por la costa galesa media mañana hasta llegar a Harlech, dentro del parque nacional de Snowdonia. Se trata de un pequeño pueblo con un castillo en ruinas situado en lo alto de la montaña. Aprovechando la parada, nos tomamos un capuccino large (vamos, en un tazón que podrían celebrar los campeonatos de natación en él) y un muffin.

Nos quedaba un largo camino por delante hasta Monmouth, nuestro destino final de hoy, así que tras dos horitas más de coche paramos en Welshpool donde nos pedimos un kebab, cambiamos unos cuantos euros por libras y comenzamos una gran discusión sobre el corporativismo y las multinacionales, que nos acompañaría el resto del viaje hasta Monmouth.

Hablando de discusiones, las de hoy han sido esa (corporativismo y multinacionales) y el nuevo iPhone 4, que nos ha llevado a darle vueltas a la necesidad o no de tener un cacharro siempre contigo que te organice la vida.

Hoy ha sido un día de mucha carretera y me he dado cuenta de lo complicado que es estimar bien el tiempo y las distancias cuando cambia el sistema de medidas. Las millas se me resisten y se me hacen infinitamente largas, pero bueno, ya solo queda un día de coche para volver a Londres, no sin antes pasar por Oxford, para que no se diga.

Ah, el inglés lo estamos practicando de lo lindo y veo ya una diferencia abismal entre el primer día y hoy, al menos en mi caso. Tantas y tantas series en VO tenían que servir para algo…;)

Lo dicho, hoy estamos en Monmouth, aún en Gales, donde vamos a pasar la noche y mañana partiremos hacia Oxford tempranito, para visitar la university y comer por allí. Luego saldremos hacia Londres, lo suficientemente tarde como para no pagar pasta en la Zona 1.

Sean ustedes buenos y no se vayan sin pagar.

VIAJE A UK, DÍA 3: Castillos, campiñas y una partida de billar

Hoy nos despertamos entre graznidos de patos con energías renovadas para volver a Cardiff y visitar el castillo de la ciudad.

Nos apuntamos a una visita guiada y la verdad es que mereció la pena. Teníamos una guía escocesa muy simpática que en lugar de hacer una visita aburrida y sosa, se dedicó a hacernos un monólogo de humor en cada habitación a la que nos llevaba. El castillo mereció la pena gracias a esta guía, así que si alguna vez váis a Cardiff y dudáis entre la entrada premium o la normal (difieren en 2 pounds) no os lo penséis, ¡pagad la premium!

Pasaba del mediodía cuando salimos del castillo así que decidimos comer en Cardiff antes de salir hacia nuestro siguiente destino. Entramos en un pub típico de Gales, donde nos pedimos una supuesta comida típica, los famosos pies a base de pan de hojaldre, carne de cordero y salsas variadas. Rico, rico.

Por la tarde me tocó el turno de driver. Cruzamos un parque natural llamado Bracon Beacon, verde verdísimo y lleno de ovejas. El verde de aquí es muy intenso, muy vivo, y las vistas de la campiña relajan mucho, incluso cuando vas conduciendo por el lado que no es.

Paramos a hacer un descanso en Llandovery, concretamente en un pub llamado The Bear Inn donde visitamos unas pequeñas ruinas de lo que fue un torreon y una estatua de metal bastante llamativa. Por supuesto, nos tomamos algo en un pub que además tenía un billar. No pudimos evitar la tentación y demostramos, una vez más, lo malos que somos jugando.

Cerca de la hora de cenar (las 7 de la tarde) viajamos de nuevo, bordeando la costa oeste de la isla, rumbo a Aberdovey. Pero antes, paramos a cenar en Aberyswyth donde pedimos, por probar tipicos platos, fish & chips. En pocas palabras: no os lo recomiendo.

Llegamos a Aberdovey de noche y nos encontramos con un hotelito en un pequeño paseo marítimo muy bonito por fuera y flipante por dentro. Lleno de comodidades y muy barato. Este pueblo, muy bonito y muy costero, sería un sitio ideal para escaparse una semana entera con la única intención de descansar, pasear y contemplar.

Me llevé un chasco al comprobar que la wifi del hotel estaba activada pero no daba conexión. Menos mal que hoy, lunes por la mañana, me he levantado temprano y ya funciona, con lo que puedo postear este post y el anterior.

Dentro de un poco nos iremos a desayunar al lado del mar y disfrutaremos de nuestro penúltimo día de roadtrip, con la vista fija en volver a Londres mañana y comenzar la segunda fase del viaje.

VIAJE A UK, DÍA 2: Conduciendo por la izquierda

ambulante violinistaSegundo día en UK. Hoy comenzó nuestro pequeño roadtrip por el sur de Gran Bretaña.

Después de un desayuno bestial en el Citystay Hotel donde nos hospedamos anoche, nos  trasladamos, maleta al hombro, al centro de la city para recoger un Focus gris que teníamos reservado para alquiler. Tras dos horas de trámites y café para llevar, arrancamos hacia nuestro primer destino del día: Bath.

Bath es una pequeña ciudad que tiene este nombre porque en el centro hay unos antiguos baños romanos. Paseamos por sus calles marrones, sacamos muchas fotos (pronto colgaré algunas) y vimos muchos artistas callejeros. Uno de ellos nos dejó muy sorprendidos porque estaba tocando el violín mientras caminaba por una cuerda suspendida en el aire.

Tras un perrito caliente y una clara de limón, llegó mi turno para coger el coche hacia nuestro siguiente destino, Clevedon.

Y aquí llego una nueva experiencia en mi vida: conducir en un país de zurdos. Me puse al volante del Focus y tras una incorporación un poco aparatosa al carril correcto, poco a poco, fuí adaptándome a tomar rotondas por la izquierda, ver como me adelantaban deportivos por el lado que no es, etc…

Siendo un zurdo redomado, creo que en poco tiempo conseguiré conducir con tranquilidad. De momento, los nervios hacen que esté atento a todo, y eso no es malo.

Llegamos a Clevedon, donde nos hospedamos esta noche. Se trata de un pueblo pequeño a unos 40 minutos de Cardiff. Nuestro hotel no es un hotel, sinó una explanada gigantesca llena de casitas prefabricadas (little boxes on the hillside…) con su cama, su cocina y su baño. Un sitio muy tranquilo con un estanque de patos y un té no demasiado bueno.

Dejamos las maletas, nos tomamos algo rápido y de nuevo me puse a los mandos del Focus rumbo a Cardiff, capital de Gales.

Por azares del destino, hoy se celebró en esta ciudad un partido de Rugby entre la selección galesa y la sudafricana. Llegamos una hora después de finalizar el encuentro y nos vimos inmersos en una marabunta de gente completamente borracha a las 7 de la tarde. Además, cada cinco minutos nos cruzamos con despedidas de soltero/a. Total, que nos encontramos una ciudad repleta de pubs repletos de borrachos que nos hizo replantearnos si realmente en Galicia la gente se excede con el alcohol o somos simples aficionados.

Cenamos en un restaurante italiano (sí, lo se, somos así…) en el que sonaba música española y acabamos la noche en un pub gigantesco escuchando The Cure mientras una de las despedidas de soltera montaba un espectáculo en la pista de baile.

Esta noche volvimos a discutir sobre muchos temas y me he planteado contaros cada noche nuestras discusiones más acaloradas, aunque sea en forma de titular. Esta noche le hemos dado un repaso a la religión, la demostración (o no) de la existencia o no existencia de Dios y sobre lo lucrativo que sería montar un pub estilo inglés en una ciudad como Coruña.

El viaje de vuelta fue más largo de la cuenta porque nos pusimos a darle un repaso al final de Lost y nos despistamos en dos ocasiones de nuestra ruta.

Ahora es tarde, muy tarde y no tengo conexión a Internet, así que escribo este segundo capítulo a la espera de poder conectarme mañana.

Hablando de mañana, nos hemos prometido todos madrugar mucho y visitar el castillo de Cardiff antes de continuar nuestra ruta rumbo a un parque natural, pero esa amigos, es otra historia que contaré en el siguiente post.

¡Abrazos!


Viaje a UK, día 1: Llegamos!!

Hola familia, amigos y voyeurs digitales. Hoy comienza este pequeño resumen de nuestras andanzas por United Kingdom

Si obviamos el mal trago del avión, que sigo sin poder convencerme a mi mismo de que no pasa nada, ha sido un día muy divertido. Llegamos a Londres a las 17:00 (hora de aquí) y nos fuimos al Hotel, para dejar las cosas, porque acto seguido cruzamos la calle y entramos en el primer pub del viaje, llamado Little Driver. Como hacía un sol radiante, nos fuimos a la terraza, pedimos la primera cerveza y hemos comenzado un reto, que consiste en hablar en inglés entre nosotros siempre que estemos tomando una cerveza (el que dice algo en español, paga!).

Luego decidimos coger el metro para echar un vistazo a la zona del Soho y de Charing Cross. Esta última está repleta de teatros, cada uno con su musical, y creo que a finales de semana nos vamos a animar a ver uno de ellos (yo voto por The Lion King, pero a ver si hay quorum).

Me ha encantado la zona del Soho y del Barrio Rojo. Ya me habían comentado que Londres es la ciudad más cosmopolita de Europa, pero es que íbamos caminando por la calle, cruzándonos con gente, y no repetimos nacionalidad, color o religión, todos distintos!!

En esta zona cenamos una pan-pizza gigante y nos tomamos otra beer en una zona llena de locales de ambiente. Estaba todo el centro abarrotado de gente y la verdad es que allá donde miraba, veía un nuevo personaje salido de un capítulo perdido de Sexo en London.

Apuramos la cerveza discutiendo sobre temas que no mencionaré, primero en inglés y luego en castellano, cuando nos acaloramos. A las doce, como la cenicienta, nos cerraba el metro, así que corrimos como centellas y conseguimos volver al hotel a tiempo.

Mañana comienza el roadtrip. Cogeremos un coche alquilado y nos pasaremos los próximos días, hasta el martes, viajando por el sur. Espero que haya wifi en los hoteles, para poder contaros esto y sobre todo, para no olvidarme de cada detalle cuando pasen meses y años.

Abrazos familia, amigos y voyeurs digitales.